domingo, 12 de septiembre de 2010

Dos en un instante.

Al filo de cada instante corren por mis venas torrentes de luz,
emanan líquidas las tristezas y sonoras las alegrías,
cálidos los abrazos y picantes los besos,
desnudas las miradas... desnudas las almas y desnudos los dos cuerpos.

Te miro, me miras, nos vemos, nos comemos con la mirada
sin las máscaras que usamos allá afuera, donde los otros nos llevan a escondernos.
Tú eres mio sin saberlo, sin que nos hayamos visto de nuevo.
Lo que existe aquí ya no duele, arde en llamas, aviva el fuego...ya  no le pertenece al miedo.

Tan sutil y delirante, dos cuerpos adentrándose despacito en un trance.
Tú en mi por un instante, atravesando con tus ojos mis pupilas dilatadas...
Tu en mi por un sendero, zigzagueando por mi espalda con la yema de tus dedos...
Me desdoblo, me erizo, me desenredo y me arqueo....
Rítmica sinfonía de los cuerpos, el sudor, la carne y los huesos.

Tu sal va endulzando los manantiales que te ofrezco...
y la calma... la agitada calma que casi detiene al tiempo,
me despierta de a poco entre lo que es real, lo que admitimos y lo que es secreto...

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