domingo, 26 de noviembre de 2017

Necesito describir el calor que vibra por dentro de mi pecho, la forma en la que mis ojos se llenan de agua con plácida calidez y emoción. Me inunda un sentimiento de paz, de sentido, de propósito y gratitud. Siento un amor tan puro y poderoso que no necesita que salga a gritarlo al mundo para estar impactando con estruendoso eco mi palpitar.

Me hace feliz su existencia su historia, su vida, su camino.
Me hace feliz que usted exista, que me halla reconocido después de toda una vida de no vernos ni saber del otro ni intentar buscarnos.
Me hace feliz haber salido aquel día a cambiar de ambiente y salir a pasear por el parque, a dar clase bajo la sombra de los árboles y estar en su camino de nuevo.



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