lunes, 19 de enero de 2015

Tu noche en mi cielo

La noche de los tiempos, la primera novela que leí de niña narra como los amantes de eras atrás quedan congelados por milenios hasta ser encontrados y trágicamente separados por el destino. Esa belleza que encontré de pequeña en una historia shakespeareana, tal vez me hizo adicta a los encuentros imposibles y las historias de destinos cruzados… la adicción por los afanas del cuerpo, la lujuria y el deseo habían quedado atrás así como el recuerdo de aquella historia.

Hasta que apareciste.

Esa noche oscura que transito cuando miro esos ojos profundos, esos que han cobijado mis miedos con palabras cálidas y brutalmente honestas, que cual agujeros negros en el cielo se han robado mi atención y mi aliento.

Con el verso incansable de tu voz y su cadencia, con sílabas musitadas en mi oído, la infinita conversación de una noche eterna trajo de vuelta el valor que se hallaba herido en nuestros adentros, la noche oscura se hizo clara, la noción del mundo se expandió, mi máscara se vino al piso y la tuya se vulneraba. Un sublime revolcón de la mejor de las olas fue encontrarte, en ti por azar abrigué mi cuerpo y un pedacito tímido de mi alma que hoy te entrego con esta prosa, el impresionante caparazón de estrellas que alinearon para un épico encuentro fue solo el comienzo de un futuro incierto, sin expectativas, sin esfuerzos, sin promesas ni lamentos…

Tú… la noche y yo; juntos como una suma infinita de pulsaciones, endorfinas, éxtasis, calma y deseo…. tu noche en mi cielo. 

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